“La Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse y supondrá cambios profundos”
En su tradicional conferencia anual, el presidente de Renta 4 Banco analiza en Granada el agotamiento del modelo económico actual y el nacimiento de un nuevo ciclo marcado por el retorno del precio real del dinero

El presidente de Renta 4 Banco, Juan Carlos Ureta, en un momento de la entrevista.

D.F.A.

Desde su fundación en 1986 y su consolidación como Renta 4 Banco, la entidad se mantiene como el referente en gestión de activos y mercados de capitales para miles de ahorradores e instituciones. Un año más, GRANADA ECONÓMICA entrevista a su presidente, Juan Carlos Ureta, con motivo de su esperada conferencia anual en la sede de la Cámara de Comercio de Granada. Ante un auditorio compuesto por el tejido empresarial e inversor local, Ureta analiza en esta ocasión el fin del modelo económico global y la irrupción de la inteligencia artificial como motores de un cambio de era. Una cita imprescindible que, un ejercicio más, define las coordenadas financieras para el nuevo ciclo.

En su conferencia, usted afirma de manera contundente que el modelo económico que ha regido el mundo en las últimas décadas se ha agotado definitivamente. ¿Qué significa exactamente este cambio de paradigma, explicado de forma sencilla, para una empresa o un inversor de Granada?

Lo que esto significa, en esencia, es que hemos llegado a un punto en el que es absolutamente insostenible mantener una estructura donde existe un único gran comprador a nivel mundial. Me refiero a Estados Unidos, una economía que absorbe en algunos ejercicios hasta el 50% del superávit comercial generado por el resto de los países del mundo. Este esquema no puede perdurar en el tiempo porque genera un endeudamiento creciente, masivo y estructural en la economía norteamericana que termina afectando a la estabilidad global. Además, si miramos las cifras de productividad, los desequilibrios son alarmantes: hoy en día, apenas el 10% de la población mundial es responsable de producir aproximadamente el 60% del PIB global, mientras que el 90% restante de la población apenas produce el 40%. Estos desajustes tan profundos son peligrosos porque generan un malestar social creciente en las clases medias, tanto en los países avanzados como en aquellos que están en vías de desarrollo. A esto debemos sumar que el modelo actual está alimentando una deuda pública desbocada, tanto en Estados Unidos como en Europa, que compromete el crecimiento de las futuras generaciones.

Juan Carlos Ureta (derecha) junto al director de Renta 4 Banco en Granada, Carlos Bocanegra, minutos previos a la conferencia.

¿Estamos entrando en una etapa en la que el dinero vuelve a tener un precio real? ¿De qué manera cambia esto las reglas del juego para financiar proyectos y crecer?

Es cierto. Hemos pasado de una etapa en la que el dinero no valía nada —con tipos de interés nominales negativos— a una situación más normalizada en la que el precio del dinero es positivo. Ciertamente, esto ha cambiado las reglas del juego: ahora es imperativo considerar que el dinero tiene un coste y que, además, los recursos financieros son limitados.

IA: El nuevo motor

Usted menciona la Inteligencia Artificial (IA) como uno de los grandes motores del nuevo ciclo económico. ¿Cómo puede afectar realmente esta revolución a las empresas tradicionales, más allá de las grandes corporaciones tecnológicas?

La Inteligencia Artificial no es solo una moda; es una revolución tecnológica de carácter profundamente transversal. En muchos aspectos, su impacto se parece mucho a lo que supuso en su día la revolución de Internet, la cual terminó afectando a todos y cada uno de los sectores económicos, desde la industria pesada al comercio de proximidad, pasando por el sector financiero. Hace apenas 25 años, era totalmente impensable imaginar el nivel de operaciones y gestiones que hoy realizamos directamente desde la palma de nuestra mano con un teléfono móvil. Con la inteligencia artificial va a suceder exactamente lo mismo, pero a una escala y velocidad mucho mayores. Todos los sectores van a experimentar cómo esta tecnología es capaz de automatizar y optimizar tareas que hoy consumen muchísimo tiempo e involucran a grandes equipos durante horas. Aunque todavía estamos en una etapa inicial de desarrollo, no cabe ninguna duda de que la IA ha llegado para quedarse. Su implantación va a suponer cambios extremadamente profundos en todas las actividades empresariales y, por supuesto, también en nuestra vida cotidiana.

Estamos siendo testigos de grandes subidas en compañías vinculadas a la tecnología. ¿Existe el riesgo de que estemos concentrando demasiado valor en pocos sectores?

Es un fenómeno que venimos observando desde hace años en los mercados financieros: se producen divergencias notables debido a que el capital tiende a concentrarse en aquellas pocas compañías que el mercado identifica como las futuras ganadoras en un entorno de innovación y transformación constante. En la actualidad, ese flujo de inversión se concentra masivamente en la inteligencia artificial y en empresas que pueden beneficiarse de forma colateral de esta revolución. Lo positivo de los mercados financieros es que suelen ser mecanismos eficientes que se corrigen a sí mismos y tienen la capacidad de gestionar sus propios excesos con el tiempo. Es posible, e incluso muy probable, que hoy estemos asistiendo a valoraciones exageradas o excesos especulativos en algunos valores vinculados a la IA. Sin embargo, una vez que esos excesos se depuren, lo que quedará son empresas sólidas que aporten un valor real y tangible a la economía del futuro.

Desafíos del modelo español

En sus intervenciones también ha hablado de mercados privados y de la tokenización. ¿Significa esto que en el futuro contaremos con más vías para financiar empresas fuera de la bolsa tradicional?

Sin ninguna duda. Nos dirigimos hacia un futuro en el que existirá una capacidad inmensa para financiar empresas que no necesariamente coticen en los mercados bursátiles tradicionales. Lo más relevante es que esta financiación se producirá, además, fuera de los balances bancarios, canalizándose directamente a través de los mercados financieros globales. En la terminología propia de nuestro sector, nos referimos a la inversión en activos privados o private equity. Se trata de empresas que deciden abrir su capital a socios profesionales distintos de los fundadores o de la familia propietaria con el fin de profesionalizarse y crecer. Es una realidad que ya conocen muchas compañías, y en el futuro próximo serán muchas más las que utilicen estos mercados para financiarse, aunque no tengan la intención de salir a cotizar en bolsa.

En este nuevo entorno global, ¿considera que España está bien posicionada o arrastra debilidades estructurales que limitan su potencial?

Considero que la economía española tiene puntos fuertes claros. Estamos muy bien posicionados en sectores de valor como los servicios, especialmente los vinculados al turismo, que es un área que seguirá expandiéndose globalmente en las próximas décadas. Además, España cuenta con empresas excelentes y muy competitivas; una economía fuerte es aquella que tiene empresas fuertes, y nosotros las tenemos. Dicho esto, no podemos ignorar que llevamos demasiado tiempo bajo políticas que podríamos calificar como “anti-empresa”, las cuales dificultan la actividad y la creación de riqueza. No sería nada bueno que este tipo de políticas terminaran por perpetuarse. Asimismo, es urgente corregir la preocupante falta de inversión. Cuando un país no invierte lo suficiente, sus activos terminan perdiendo valor de forma inevitable. Es algo que lamentablemente hemos comprobado ya con ciertas infraestructuras ferroviarias, pero el mismo diagnóstico podría aplicarse a otros tipos de infraestructuras básicas necesarias para el correcto funcionamiento de una economía moderna.

Perfil del inversor granadino

Después de tantos años de vinculación con Granada, ¿ha percibido un cambio en la mentalidad del empresario y del ahorrador local respecto a la inversión?

Mucho. El ahorrador granadino está hoy mucho más abierto a buscar oportunidades fuera de la inversión tradicional en inmuebles o depósitos. Existe incluso una incipiente cultura de inversión en startups; compañías innovadoras que, aunque conllevan mayores riesgos, ofrecen beneficios potenciales muy elevados.

Si un empresario de Granada le preguntara hoy mismo dónde colocar su liquidez o cómo diversificar su patrimonio, ¿Cuáles serían sus recomendaciones principales?

Primero, invertir con tranquilidad y de forma gradual. Recomendaría conservar una parte en liquidez mediante activos monetarios a corto plazo (como el fondo Renta 4 Renta Fija 6 meses). A partir de ahí, aconsejaría destinar no menos del 50% a empresas (acciones cotizadas) y, quizás, un porcentaje pequeño —no superior al 5%— a fondos de activos privados no cotizados.

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