E. Roda
Graduada Social, Máster en Derecho de Seguros y Perito Judicial Experta en Materia Aseguradora, Laura Molero dirige desde 1997 la correduría Molben Seguros. Tras ejercer durante cinco años como vicepresidenta de la corporación colegial, asume un hito histórico al convertirse en diciembre de 2025 en la primera mujer que accede a su presidencia en casi siete décadas de andadura. En esta entrevista concedida a GRANADA ECONÓMICA, Molero desgrana su proyecto para articular un Colegio ágil, cercano y útil. Asimismo, reivindica el valor humano e independiente del mediador frente al algoritmo, analiza el reto del relevo generacional y aboga por consolidar la cultura aseguradora en un territorio tan expuesto a riesgos específicos como el granadino.
Ser la primera mujer que preside el Colegio casi 70 años después de su creación tiene un importante componente simbólico. ¿Lo vive más como un reconocimiento, como una responsabilidad o como un reto?
Si soy sincera, lo primero que experimenté fue vértigo ante la magnitud de la encomienda. Inmediatamente después llegó el orgullo y, enseguida, la responsabilidad, que es verdaderamente con lo que me quedo en el trabajo diario. Sin embargo, no lo vivo como un logro estrictamente personal ni como una meta individual; yo solo he dado el paso al frente en representación de una amplia colectividad. Muchas mujeres llevamos toda la vida en esta profesión, al frente de corredurías y agencias, junto a nuestros clientes, atendiendo siniestros en momentos difíciles y formando equipos con solvencia contrastada. Que esa realidad activa se refleje ahora en la presidencia del Colegio es una consecuencia plenamente natural y una maduración lógica del sector. Dicho esto, sé que lo simbólico importa. Si una joven mediadora lee esta entrevista y piensa “yo también puedo”, ya habrá merecido la pena. Pero el cargo no se justifica por el hecho de ser la primera mujer en ocuparlo, sino por lo que seamos capaces de construir durante el mandato. Por eso lo afronto también como un reto: demostrar con hechos tangibles que el Colegio puede estar más cerca que nunca de sus colegiados. Mi visión cabe en dos verbos esenciales: sumar y servir.
Usted conoce bien el Colegio desde dentro después de cinco años como vicepresidenta. ¿Qué se encuentra al asumir la presidencia y qué es lo primero que quiere cambiar o impulsar?
Me encuentro con una corporación muy sólida, con casi siete décadas de historia y con un trabajo serio realizado por quienes me precedieron, empezando por mi antecesor en el cargo, a quien agradezco públicamente su prolongada dedicación y entrega al colectivo. Haber formado parte de la Junta de Gobierno durante ocho años —sumando el tiempo como vocal y el de la vicepresidencia— concede un bagaje valioso: conoces dónde radican las fortalezas de la casa y también dónde es indispensable poner el foco de la modernización. Lo primero que quiero impulsar es una organización interna sensiblemente más ágil, estructurada a través de una Junta en la que cada vocalía cuente con responsabilidades nítidas, autonomía operativa y objetivos medibles y evaluables de manera periódica. De hecho, ya hemos comenzado a reorganizar las áreas bajo este criterio de máxima eficacia. Y lo segundo es consolidar la cultura de la escucha activa. Pretendo que el colegiado sienta que el Colegio le pregunta de forma directa, le responde con diligencia técnica y le resuelve las trabas cotidianas. Deseamos que acuda a nosotros cuando tenga dudas normativas, precise formación especializada o busque un respaldo institucional sólido. El Colegio debe ser una herramienta de trabajo diaria e indispensable en el despacho de cada mediador.
Ha hablado de construir un Colegio ‘útil, cercano y abierto’. ¿Qué cree que está demandando hoy el mediador granadino y qué respuesta concreta quiere darle desde la institución?
El mediador granadino, en su inmensa mayoría, está al frente de una pequeña o mediana empresa, frecuentemente familiar, y debe ejercer a la vez como asesor de confianza, perito de hecho, técnico asegurador, gestor de siniestros, experto normativo y empresario. Lo que demanda con urgencia es apoyo constante para no verse desbordado ante semejante cúmulo de exigencias. Nuestra respuesta es concreta y resolutiva. En formación, articulamos una oferta continua y orientada al ejercicio profesional para cumplir las exigencias obligatorias sin sobrecargar a los despachos. En asesoramiento, brindamos un servicio técnico y jurídico especializado ante litigios con aseguradoras o giros regulatorios. En condiciones comerciales, potenciamos convenios que repercutan en un ahorro tangible en sus cuentas de resultados de forma transparente y equitativa en beneficio de los colegiados. Y en representación, garantizamos una voz firme ante administraciones y compañías en defensa de la profesión. A las corredurías y agencias de mayor tamaño les ofrecemos planes formativos externos para sus plantillas, un foro común ante retos como la digitalización o la ciberseguridad y, sobre todo, peso institucional como Corporación de Derecho Público amparada por la Constitución y reconocida por la Ley de Distribución. Finalmente, ser un Colegio ‘abierto’ significa que esta casa pertenece por igual a la gran firma consolidada y al agente recién colegiado.
Tecnología con criterio
La mediación de seguros está viviendo una transformación profunda: digitalización, inteligencia artificial, nuevos canales de distribución y consumidores cada vez más informados. ¿Está suficientemente preparado el sector para este cambio?
El sector se encuentra preparado de manera desigual. Coexisten en Granada despachos que han desplegado una digitalización ejemplar con otros que todavía mantienen una operativa muy dependiente del papel y del teléfono tradicional. Esta asimetría es comprensible: la inversión económica en software y el tiempo de capacitación técnica no siempre resultan accesibles para una pequeña empresa, a lo que se suman filosofías de trabajo muy arraigadas en el día a día. Sin embargo, no concibo la tecnología como una amenaza para el mediador, sino como una aliada estratégica primordial. La inteligencia artificial bien implementada nos libera de tareas mecánicas y repetitivas —comparar condicionados, redactar informes previos o analizar carteras—, devolviéndonos el tiempo necesario para lo que verdaderamente aporta valor: conversar con el cliente, diagnosticar la realidad profunda de sus riesgos y defender sus derechos cuando acontece la adversidad de un siniestro. El papel del Colegio en esta transición es crucial: formar con rigor, tutorizar y democratizar herramientas operativas accesibles. Ningún mediador granadino debe quedarse rezagado por falta de orientación o por no saber por dónde encarar la modernización técnica. Ese es un compromiso prioritario e irrenunciable de nuestro mandato corporativo.
Frente a la tecnología y a la contratación directa de seguros, ¿cómo puede reivindicar el mediador el valor añadido de su profesión? ¿Qué puede ofrecer una persona que un algoritmo o una plataforma digital no puede aportar?
Las personas y las empresas no necesitan simplemente que les despachen una póliza, sino que un profesional las escuche, analice sus circunstancias particulares y les traslade con absoluta claridad qué garantías contratan y qué límites o exclusiones quedan fuera de cobertura antes de firmar. Un algoritmo ofrece opciones estandarizadas de precios; el mediador formula las preguntas cruciales que el propio cliente a menudo ignora que debe plantearse para salvaguardar su patrimonio. Es vital alertar sobre los patrones oscuros (dark patterns), tácticas de diseño digital ideadas para forzar contrataciones rápidas sin verdadero consentimiento informado, pero que para cancelar imponen trámites farragosos. Aportamos transparencia, lealtad y una garantía jurídica de protección al asegurado. Asimismo, nuestro valor se evidencia con rotundidad cuando sobreviene el siniestro. Es ahí cuando el cliente descubre si detrás había una pantalla impersonal o un experto dispuesto a interpretar la póliza y batallar técnicamente frente a la aseguradora para exigir una indemnización justa con la diligencia debida y el máximo rigor técnico. Además, la colegiación otorga garantías inequívocas: formación continua reglada, cobertura de responsabilidad civil profesional —que desde el Colegio facilitamos sin coste a los agentes, mientras que los corredores, para quienes es obligatoria por ley, la contratan libremente con la entidad que elijan— y sujeción a un código ético vinculante. Una plataforma suministra datos; el mediador profesional los convierte en certidumbre, protección patrimonial y acompañamiento humano insustituible.
Uno de los grande
Uno de los grandes desafíos del sector es el relevo generacional. ¿Cómo se consigue que un joven vea en la mediación de seguros una profesión de futuro y no un sector tradicional alejado de sus inquietudes?
El principal obstáculo no radica en una falta de atractivo de la profesión, sino en el profundo desconocimiento social sobre lo que realmente hacemos. Si explicáramos con mayor pedagogía nuestro desempeño diario, muchos jóvenes descubrirían un sector con índices de empleabilidad extraordinariamente elevados, posibilidades reales de emprendimiento y una confluencia muy estimulante entre el derecho, la economía aplicada, las nuevas tecnologías y las relaciones humanas de confianza. Además, atesoramos un inmenso valor social. El seguro es la herramienta que permite a una familia recomponerse tras una pérdida irreparable, la que hace posible que una empresa siniestrada reanude su actividad salvando empleos o la que impide que un autónomo afronte una reclamación ruinosa. Detrás de ese escudo protector intervienen profesionales que asesoran y auxilian con humanidad. Por ello, debemos acudir de forma decidida allí donde está el talento joven: a las universidades, centros de formación profesional y canales digitales. Ya mantenemos convenios con entidades internacionales y ampliaremos esa presencia. No basta con invitarlos a incorporarse: debemos ofrecer formación, mentorización con profesionales experimentados y espacios para sus ideas.
El relevo llegará cuando comprendan que aquí pueden construir una carrera sólida y con propósito.
Granada tiene un tejido empresarial muy diverso y sectores especialmente expuestos a determinados riesgos. ¿Qué papel puede desempeñar el Colegio para acercar la cultura aseguradora a las empresas y a la sociedad granadina?
Nuestra provincia ostenta una estructura productiva sumamente diversa y singular. Coexisten actividades como la agricultura intensiva y subtropical de la Costa, la industria agroalimentaria del interior, el turismo, la hostelería, el comercio de proximidad, la construcción y un emergente polo biotecnológico. Cada sector presenta mapas de riesgos muy concretos que exigen coberturas diseñadas a la medida de sus procesos. A esta pluralidad económica se añaden riesgos naturales especialmente arraigados en nuestra geografía, como los movimientos sísmicos recurrentes o las inclemencias meteorológicas que azotan periódicamente campos e infraestructuras. Episodios de esta índole han colocado en primer término la importancia de comprender cómo opera el seguro y cuál es el cometido del Consorcio de Compensación de Seguros. Desde el Colegio mantenemos una interlocución constante con el Consorcio, canalizando las dudas de los mediadores sobre el terreno y promoviendo jornadas conjuntas para optimizar las respuestas ante contingencias extraordinarias. En paralelo, estrechamos lazos con las cámaras de comercio y las asociaciones empresariales provinciales para acercarnos a las necesidades reales del tejido corporativo. El Colegio debe actuar como un puente de cohesión. Nuestro propósito es desterrar la creencia de que suscribir una póliza es un gasto superfluo: un seguro bien diseñado por un mediador colegiado es una inversión imprescindible de continuidad patrimonial.
Ha planteado reforzar la colaboración con administraciones, universidad, otros colegios profesionales y compañías. ¿Qué proyecto o alianza le gustaría poner en marcha que tuviera un impacto visible en Granada?
Mi principal aspiración es articular una gran alianza estratégica con la Universidad de Granada para poner en marcha un programa estable de formación especializada y prácticas tuteladas en mediación de seguros. Queremos conectar de manera directa a los alumnos procedentes de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales con los despachos de nuestros mediadores colegiados. Sería una fórmula directa y sumamente eficaz para atajar el problema del relevo generacional y para prestigiar la profesión en el entorno donde se forman los líderes empresariales del mañana. En paralelo, estamos culminando los trámites para homologar al Colegio como centro de formación profesional para el empleo acreditado por la Junta de Andalucía, estrechando los lazos con el tejido productivo granadino. Asimismo, pretendemos intensificar las sinergias operativas con las Cámaras de Comercio de Granada y Motril, así como con el colectivo de colegios profesionales granadinos, con quienes compartimos inquietudes comunes en torno a la ética deontológica y la interlocución institucional. En cuanto a las entidades aseguradoras, apostamos por relaciones de colaboración leales, pero ejercidas desde una constructiva exigencia profesional: exigimos plataformas operativas eficaces, soporte técnico ágil y un trato riguroso y justo hacia nuestros asegurados durante la tramitación de los siniestros. Y trabajaremos también para que el Colegio prosiga volcado solidariamente con las causas sociales de la provincia.
Para terminar, ¿qué le gustaría poder decir al finalizar su mandato? ¿Qué huella quiere dejar Laura Molero en el Colegio de Mediadores de Seguros de Granada y en la profesión aseguradora de la provincia?
Al término de mi mandato me gustaría certificar que el censo de mediadores colegiados en Granada se ha incrementado sensiblemente y, de forma primordial, que pertenecen a la corporación porque comprueban a diario que les resulta útil, rentable y cercana. Desearía que cualquier mediador granadino que se enfrente a un conflicto normativo o técnico sepa con total certeza a quién llamar y encuentre en su Colegio una respuesta inmediata. Asimismo, me reconfortaría saber que una hornada de profesionales jóvenes se ha incorporado con éxito al sector gracias a los convenios académicos universitarios que estamos forjando, y constatar que la sociedad civil granadina comprende con mayor nitidez cuál es nuestro cometido y por qué nuestra independencia resulta indispensable para salvaguardar sus patrimonios. La huella que anhelo consolidar es la de un Colegio que suma y que sirve: que aúna voluntades plurales, agrupa a profesionales de toda condición, sella alianzas constructivas en beneficio del entorno y tiende puentes generacionales sólidos. Aprovecho esta tribuna para invitar a los mediadores de Granada que aún no se han colegiado a dar el paso: este es el momento idóneo. Caminar juntos bajo el amparo de un Colegio fuerte, cohesionado y participativo nos fortalece a todos. Las puertas están abiertas; este proyecto lo construimos entre todos.


