“Si hay un sitio en el cual tu capacidad permite resolver problemas, tienes una oportunidad de exportar”
El directivo de esta conocida compañía afirma que el mercado mundial cambia a una velocidad de vértigo, lo que ha obligado a su empresa a adaptarse para dar respuesta a su vocación internacional y a mantener el liderazgo en los productos que fabrica

Emilio Carreras Torres.

Emilio Carreras Torres es la cabeza visible de la empresa granadina Atarfil, líder en una actividad poco conocida pero muy importante por los productos que aporta a diversos sectores, como son las geomembranas de altas prestaciones. Decisivas para contener gases y líquidos agresivos, en ambientes igualmente hostiles, ya sea por temperatura o por condiciones químicas. De la activad de su firma, de su experiencia como empresario, de las claves que ayudan en la exportación y de otras cuestiones habla con GRANADA ECONÓMICA el CEO de esta firma.

Su empresa es un fabricante muy reconocido de geomembranas de altas prestaciones. Para quienes no estamos familiarizados con este término, ¿nos puede decir en qué consiste esta actividad?

Nuestra empresa está especializada en soluciones de contención segura basadas en geosintéticos, y el principal producto que fabricamos son las geomembranas. Aunque el término suene muy técnico, en esencia se trata de grandes láminas poliméricas, principalmente de polietileno o polipropileno, especialmente formuladas y fabricadas para contener líquidos y gases agresivos en entornos igualmente exigentes, durante largos periodos de tiempo, incluso en condiciones extremas de temperatura o agresividad química. Los geosintéticos son materiales relativamente recientes. Comienzan a desarrollarse en la segunda mitad del siglo XX como una alternativa a soluciones tradicionales como el hormigón o las arcillas, que en muchos casos resultaban costosas o poco eficientes. Su uso empieza a consolidarse en la ingeniería civil, geotécnica y ambiental a partir de los años 60 y 70, y se generaliza especialmente en los años 80, impulsado por la mejora de los polímeros y por una mayor conciencia medioambiental.

Estos productos de la compañía que encabeza tienen, lógicamente, destinatarios. ¿Qué tipo de empresas los compran y a qué los destinan?

Nuestros productos están destinados a aplicaciones en las que es imprescindible garantizar una contención segura y fiable. Trabajamos principalmente con tres grandes sectores: la gestión del agua, la protección medioambiental y la minería. Las geomembranas se utilizan en aplicaciones muy variadas, como balsas de riego, estanques, lagunas ornamentales, vertederos de residuos urbanos e industriales, así como en el almacenamiento y procesado de minerales en la actividad minera. También tienen presencia en otras aplicaciones de obra civil, como la impermeabilización de túneles, subbases de carreteras o infraestructuras ferroviarias, aunque estos mercados son de menor volumen. Entre nuestros clientes se encuentran gestores de residuos, empresas mineras, comunidades de regantes, industrias que generan residuos altamente contaminantes o compañías agroindustriales.

¿Cuáles fueron los orígenes de Atarfil?

Atarfil nació en 1995 con una clara vocación internacional, fruto de la inquietud empresarial de una familia. En aquellos años, nuestro país se encontraba inmerso en un proceso de modernización de sus infraestructuras para adaptarse a las exigencias derivadas de su reciente incorporación a la Comunidad Económica Europea. Dentro de ese proceso, había dos ámbitos clave y a la vez estrechamente relacionados: la correcta gestión de los residuos y la mejora de los sistemas de gestión del agua. La primera buscaba reducir la contaminación del suelo y de los acuíferos, lo que a su vez ayudaba en la gestión del agua, mientras que la segunda tenía como objetivo optimizar la capacidad de la producción agrícola del país, mediante sistemas de regadío más eficientes. En ambos casos, la impermeabilización era un elemento fundamental. Surgió una necesidad y por tanto una oportunidad.

Ustedes han desarrollado una tecnología propia de fabricación de sus productos, incluso interviniendo en el diseño y construcción de la maquinaria utilizada. Esto es decir mucho para una firma granadina…

Cuando decidimos entrar en este sector, en 1995, el número de fabricantes de geomembranas a nivel internacional era muy reducido y los pocos existentes se concentraban en Centroeuropa y Estados Unidos, por lo que el acceso a la tecnología era complejo. De hecho, fuimos los primeros en producir este tipo de materiales en la península ibérica.

Para nosotros, además, era una tecnología completamente nueva, con requisitos técnicos muy exigentes, tanto por las dimensiones de los productos como por las prestaciones que debían garantizar. Esto nos obligó, desde el principio, a desarrollar soluciones propias e innovar para superar esos retos técnicos.Ser pioneros en este ámbito nos llevó, casi por necesidad, a diseñar y construir nuestra propia tecnología y maquinaria.

Atarfil mantiene sedes productivas en Atarfe y en Dubai y oficinas comerciales en varios países. Su vertiente exportadora está más que demostrada. ¿A qué mercados abastecen y cuáles son los posibles clientes en años venideros?

Somos una empresa especializada en un nicho muy concreto, pero con una marca y una actividad de alcance internacional. Nuestros productos son muy versátiles gracias a sus propiedades mecánicas y químicas, y además contamos con una sólida capacidad productiva y tecnológica. Esto nos permite adaptarnos a nuevas aplicaciones, tanto a las que van surgiendo en el sector como a aquellas que desarrollamos junto a nuestros clientes. Por eso, para nosotros no es tan importante el país o la región, sino nuestra capacidad para ofrecer soluciones que aporten un valor real. La experiencia acumulada nos ha permitido resolver problemas en un número creciente de industrias y aplicaciones. En la práctica, acompañamos a nuestros clientes allí donde surgen sus necesidades, adaptándonos a contextos muy distintos y ampliando progresivamente nuestra presencia internacional.

 Crecimiento

¿Con qué facturación esperan cerrar este 2025 y qué porcentaje de variación tendrá con respecto al pasado año?

Esperamos cerrar 2025 con un crecimiento de entre el 8% y el 10%, a pesar de haber tomado la decisión el año pasado de cerrar una de nuestras plantas productivas en el exterior. La previsión es alcanzar una facturación global de unos 60 millones de euros, de los cuales entre el 85% y el 90% procederá de mercados internacionales.

Dado que GRANADA ECONÓMICA dedica este número a la exportación, a su juicio ¿cuáles son las claves para obtener éxito empresarial más allá de las fronteras nacionales? 

Creo que no soy nadie para dar lecciones, pero sí tengo algunas convicciones claras. La primera es que hay que tener un modelo de negocio que funcione. Antes de pensar en exportar, es fundamental ser capaz de tener éxito cerca, en el entorno que conoces. A partir de ahí, se trata de identificar a personas o empresas que tengan necesidades similares en otros lugares. Para eso es imprescindible entender bien esas necesidades, pero también, y esto es clave, mirar hacia dentro y conocer profundamente cuáles son tus capacidades reales como empresa. Sobre todo, se trata de resolver problemas. Si hay un sitio en el cual tus capacidades permiten resolver problemas, tienes una oportunidad de exportar.

TRAYECTORIA

  • De la empresa familiar a la expansión internacional

Emilio Carreras Torres es cofundador y director general de Atarfil. De su formación académica cabe señalar que se se licenció en Derecho y en Ciencias Empresariales por la Universidad de Granada y es MBA y AMP por el Instituto de Empresa. Proveniente de una familia eminentemente empresaria, ha dedicado al emprendimiento y a la empresa familiar la mayor parte de su carrera profesional, participando a lo largo de más de 30 años en la creación de numerosas empresas en diferentes países y sectores.

¿En qué medida la implicación de la plantilla de su empresa ha contribuido al éxito de la misma?

Siempre me ha gustado utilizar el ejemplo de la Fórmula 1. De hecho, hace poco vi una película sobre este deporte y lo primero que le decían al piloto era algo muy claro: la Fórmula 1 es un deporte de equipo. Pues esto es exactamente igual, cualquier empresa es un deporte de equipo. En una organización, todo, desde el inicio hasta el final, depende de las personas y de cómo funciona ese equipo. Si tuviera que resumir la historia de la empresa, diría que es, ante todo, una historia de personas.

¿Qué retos se han marcado para el próximo ejercicio y siguientes?

El mercado global está cambiando a gran velocidad, y la capacidad de adaptación es hoy más importante que nunca. Nuestro objetivo es evolucionar el modelo de negocio para aprovechar mejor nuestras fortalezas: experiencia en múltiples sectores, presencia internacional, capacidad para resolver problemas complejos y por supuesto las economías de escala en nuestro nicho. Queremos avanzar hacia un enfoque más orientado a soluciones que a productos. Actualmente somos líderes en numerosos mercados, tanto en Europa como en regiones como Australia o Nueva Zelanda. La idea es aprender de esas experiencias y trasladar ese aprendizaje a otros territorios. Escuchar al cliente será clave para identificar sus necesidades reales y a partir de ahí desarrollar soluciones que nos permitan seguir creciendo.

  • PRODUCTOS. “Es capaz de contener gases y líquidos agresivos en ambientes igualmente exigentes”
    HISTORIA. “Atarfil nació en 1995, con vocación internacional, como fruto de la inquietud empresarial de una familia”
    FACTURACIÓN. “La previsión es alcanzar este año unos 60 millones de euros, de los cuales entre el 85% y el 90% procederá de mercados internacionales.
    PLANTILLA. “Cualquier empresa es un deporte de equipo. Y al final, todo depende de las personas y de cómo funciona ese equipo”.

 

Las tensiones internacionales en el ámbito económico, como los aranceles impuestos por el Gobierno de EE UU, ¿cómo pueden afectar a una compañía como Atarfil tan volcada en la exportación? 

Ya llevan algún tiempo afectándonos. Nuestra actividad tiene una particularidad: trabajamos con sectores que están muy al inicio de los ciclos económicos y de los grandes cambios globales. Esto es a la vez una ventaja y un desafío, y nos está llevando a replantear nuestro modelo. Como decía antes, cada vez es más importante aportar valor más allá del producto, apostando por el conocimiento y las soluciones. De esa forma se cruzan fronteras con más facilidad cuando aparecen barreras arancelarias. En cualquier caso, la presencia en muchos países aporta fortaleza y resiliencia. Aunque te expone a factores que no siempre puedes controlar, también te ofrece más opciones para adaptarte, redistribuir esfuerzos y gestionar mejor los cambios. Para ello, es imprescindible ser flexible y saber aprovechar todo el aprendizaje interno de la empresa.

La economía española y granadina ha tenido el viento a favor durante todo este año. ¿Cómo cree que evolucionará en 2026? ¿Será el momento para nuevos emprendedores? 

Soy un convencido de que siempre es un buen momento para emprender. Lo que varía según el contexto económico no es tanto la oportunidad como el nivel de dificultad del camino. De cara a 2026, creo que nos encontramos ante un momento apasionante. La tecnología, una globalización que sigue ofreciendo oportunidades y la rapidez con la que surgen nuevas necesidades generan un escenario lleno de posibilidades. Para aprovecharlo, tanto emprendedores como empresas consolidadas deberán mantener vivo el espíritu emprendedor, la capacidad de adaptación y, sobre todo, la determinación de convertir las ideas en realidades.

 

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