El mercado laboral español enfrenta un serio desafío conocido como ‘desajuste educativo’, que consiste en la falta de adecuación entre las competencias de los egresados universitarios y los requerimientos de las empresas. Este desajuste se presenta en dos formas principales: horizontal y vertical.
Desajuste horizontal: Se produce cuando un trabajador tiene el nivel de educación adecuado, pero su campo de estudio no está relacionado con las tareas que realiza. Por ejemplo, un graduado en Historia trabajando como analista de datos. Somers et al. (2019) explican que “la probabilidad de desajuste horizontal está determinada, entre otras cosas, por la medida en que los empleados poseen habilidades generales en lugar de habilidades específicas para la ocupación.”
Desajuste vertical: Sucede cuando el nivel de educación de un trabajador es superior o inferior al requerido para su puesto. Este desajuste incluye dos tipos:
-Sobreeducación: Un trabajador con un nivel educativo superior al necesario para su trabajo. Díaz González y Hernández Arzola (2023) señalan que “si esta inversión no se ve compensada en forma de ingresos esperados adecuados, estaríamos ante una situación de ineficiencia o despilfarro de recursos.” Además, puede aumentar la movilidad laboral, generando mayores costos de contratación para las empresas.
-Infraeducación: Falta de educación adecuada, donde las necesidades educativas no están completamente satisfechas, o equivocadas, estableciendo conceptos y competencias no adecuados a los requerimientos del mercado lo que puede afectar negativamente el desarrollo y las oportunidades futuras de los egresados. Según un autor anónimo, “la infraeducación es una forma silenciosa de injusticia social que perpetúa la pobreza y limita las oportunidades de las futuras generaciones.”
Diversos estudios resaltan la necesidad de mejorar la correspondencia entre la formación académica y las demandas del mercado laboral. Díaz González y Hernández Arzola (2023) recomiendan “formular políticas educativas y laborales que promuevan una mejor correspondencia entre la formación adquirida por las personas trabajadoras y las demandas del mercado laboral.” También es conveniente promover la formación continua para que los trabajadores adquieran habilidades específicas que reduzcan el desajuste horizontal y vertical.
Abordar este problema requiere esfuerzos coordinados entre los actores del sistema educativo y el mercado laboral y empresarial para asegurar una mejor alineación entre las competencias de los trabajadores y las necesidades de las empresas. Esto incluye la creación de vínculos fuertes entre universidades, empresas y profesionales para desarrollar programas educativos alineados con las necesidades del mercado laboral.
El Colegio Profesional de Economistas y la Confederación Granadina de Empresarios han creado un programa formativo (MBA) para conectar a los egresados universitarios con las empresas y formar al personal del entorno empresarial: eMBA Granada. Como dijo Henry Ford: “Reunirse es un comienzo, permanecer juntos es un progreso, y trabajar juntos es un éxito.”
Caminando hacia la III edición.


