De Tontónomo a Inversor Contributivo ¿Una evolución natural?
Patricio González Bueno. Colegiado Economistas Granada

¿Comenzaste como autoempleado sin saber los ‘retos’ que tendrías que superar?

Quien da ese paso debería ser por vocación. Pero sorprendentemente muchos economistas, y profesionales en general, se dan de alta como autónomo, por accidente o necesidad. No sé qué es peor.

Llegan jornadas maratonianas, impuestos, recibos, cuotas de préstamos y de autónomos y te enfrentas a un sin fin de pagos mes tras mes que no sabes muy bien cómo atenderlos.

Con ‘suerte’ (quiero decir, con disciplina y espíritu de mejora), llega un año en el que la renta te sale a pagar. Qué buena señal. ‘Gano dinero’.

Qué de excusas te dices para evitar contratar a tu ‘primer empleado’. Afloran muchos miedos. ‘Perderé el control’, ‘como yo no hay nadie’, ‘me la va a jugar”, ‘qué haré si se da de baja’. ¿Te suena? Muchísimas personas no pasan de aquí. El resto, las menos, sí dan el paso de Autoempleado a Empleador. Es un verdadero cambio de mentalidad.

Pero nadie te avisó que, ante una baja, un accidente, una salida, un escaso rendimiento, literalmente, tu negocio no puede funcionar sin la otra mitad. ¿Qué haces? Te aprietas el cinturón y tiras ‘pa´lante’. Con probabilidad te levantarás una y otra vez y pasamos al siguiente nivel.

Conforme crece el negocio, continúas contratando pero nadie te ha enseñado a delegar (no he dicho mandar tareas), motivar a los demás, diseñar procedimientos, ganarte la autoridad (no he dicho ser autoritario), etc. Sin saber muy bien cómo, dejas de ser esclavo del día a día, para convertirte en el ‘director de orquesta esclavo de su negocio’. ¡Quien te mandaría a ti!

Pero, una vez más, estamos hechos de otro material. Vuelves a salir de esta nueva ratonera. Te enfocas en cómo conseguirlo. Vas creando un equipo fiel a ti. De pronto, te ves sentado en un Comité de Dirección. Tu empresa genera valor y comienzas a hablar en otros términos: expansión, nuevos socios, nuevas inversiones (naves, oficinas, locales), nuevas líneas de negocio, estrategias, grupo societario, etc. Lejos queda aquella etapa inicial cuando ‘trabajabas en pijama desde casa’. Te has convertido en un auténtico CEO.

Como accionista de tu empresa, aquélla que gana dinero y ‘camina sola’, te planteas: ¿y si replico este aprendizaje en otros negocios? ¿en qué voy a invertir mi capital? Eres ya un Inversor en toda regla.

Te lo has ganado. Has alcanzado tu libertad financiera y la libertad de tu tiempo. Me encanta esta frase: ‘trabajaré cuando tenga tiempo’. Pero el colofón está por llegar.

¿Cuál es tu propósito, tu para qué, tu legado, tu huella en este mundo? Con capital y tiempo ocioso, se puede hacer grandes contribuciones que mejoran nuestra sociedad, nuestro estado del bienestar, nuestra salud, nuestra educación, nuestras infraestructuras.

Esta es la nueva figura del Inversor Contributivo. Convierte al emprendedor en una de las profesiones más loables que he conocido nunca.

Quédate con esta frase: ‘Aun no soy quien pueda llegar a ser‘- Carlos Muñoz

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